La investigadora de la UMH Asia Fernández afirma que el 60% de las personas mayores de 65 años padecen picor crónico

La doctora Asia Fernández, investigadora del Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche (IDiBE) de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche ha asegurado que más de la mitad de la población mayor de 65 años sufre de picor crónico. En una nueva jornada de “Ciencia con tapas” promovida por IDiBE y celebrada en el Centro de Congresos ‘Ciutat d’Elx’, la doctora Fernández junto a Marta García Escolano, directora ejecutiva de la spin-off Prospera Biotech del Parque Científico de la UMH, han debatido sobre el picor, qué lo causa y cómo combatirlo.

El picor es una sensación concreta que se puede experimentar en toda la piel, resultando más o menos desagradable dependiendo de su intensidad. Según ha señalado Fernández, es un acto fisiológico y necesario, porque funciona como un sistema de alerta, indicando al cuerpo que hay algo molestando. De ese modo, lo que se busca es el alivio o la cura para eso que molesta.

Con respecto a los datos de prevalencia, es decir, a cuantas personas les afecta actualmente el picor, la doctora Fernández ha aseverado que gran cantidad de la población, por no decir toda, sufrirá en algún momento de picor agudo: una picadura de insecto o alguna alergia; es puntual y llega a calmarse con el tiempo. Por otro lado, el picor crónico es el más molesto, es el responsable de la mayor causa de visita dermatológica y afecta aproximadamente al 14% de los adultos, al aumentar de edad el porcentaje crece al 60%. Asimismo, el 20% de las mujeres embarazadas sufren picores, la principal causa es la extensión de la piel.

Además, Fernández advierte que dentro del ámbito médico no se le da mucha importancia al picor, y que es considerado como un efecto que se produce sin llegar a ocasionar la muerte. Sin embargo, esta dolencia, puede hacer que las personas lleven una vida extremadamente complicada: privación del sueño y el descanso, la piel irritada constantemente, sensibilidad y dolor.

En cuanto a las terapias existentes, la investigadora ha explicado que son diversas y que, en ocasiones, drásticas. Desde antihistamínicos hasta analgésicos, incluyendo aquellos recetados para patologías neurológicas y traumatológicas importantes. Tal y como lo expresa Fernández: “A nadie se le ocurre tomar una gabapentina o una pregabalina, que son analgésicos muy fuertes, para el picor, excepto al que le pica y le pica constantemente”. Esto sucede en casos crónicos, en los cuales el paciente no encuentra otra forma de curar o aliviar una dolencia, en muchas ocasiones subestimada.

Según la doctora Fernández, el mejor tratamiento para el picor es impedir que la información de dolor o picor viaje desde la piel al cerebro por medio del sistema nervioso central. En el cerebro, específicamente en las neuronas, se encuentran hasta 200 tipos de receptores responsables de la activación del picor. Dentro de los diversos receptores ubicados en las neuronas existen algunos en concreto con los cuales trabaja Fernández y su equipo. Estos últimos receptores reaccionan y se activan con un compuesto llamado capsaicina. La capsaicina, como ha indicado la doctora Fernández, es una sustancia que al usarla como tratamiento para el picor es bioacumulable en la piel, puede producir cáncer y es dolorosa al aplicar.

En este sentido, Fernández ha señalado que los investigadores de IDiBE y Prospera Biotech utilizan la capsaicina como base para producir nuevos compuestos que puedan ser eliminados por la piel naturalmente luego de producir su efecto. Estos nuevos compuestos no activan los receptores, sino todo lo contrario, por lo tanto, también evitan el dolor en su aplicación. Con respecto a este tema, Marta García Escolano ha advertido la diferencia entre fármaco y cosmético: el cosmético no cura, alivia. García ha aclarado que la gama de productos para la piel que desarrollan en Prospera Biotech tienen la consideración de cosméticos.

Garcia ha indicado que el proceso de investigación parte de las necesidades de la sociedad. Además, señaló que una de las fases del proceso de investigación es el desarrollo. Es en la fase de desarrollo donde la solución creada por los investigadores se vuelve realidad y se hace tangible para cubrir las necesidades que dieron origen a la investigación. Este trabajo, según García, es llevado a cabo por institutos, universidades y hospitales públicos con financiación pública, siendo este muy costoso y largo.

Además, según ha señalado la doctora García, el proceso de desarrollo se suele realizar desde empresas privadas o spin-off de las universidades, las cuales utilizan la investigación universitaria y trasladan ese conocimiento a un producto, fármaco o cosmético, que sea útil a las personas. Sin embargo, en muchas ocasiones no todas las investigaciones -y por consecuencia las soluciones- suelen llegar a una fase de desarrollo. En estos casos, según García, se genera “una gran cantidad de conocimiento que no acaba llegando a la sociedad”.

Dilcia Antonietta Tuozzo, estudiante de periodismo de la UMH

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