Robots capaces de mejorar la rehabilitación de personas con problemas motores

Más de 600.000 personas mueren anualmente por causa del ictus en Europa y, de ellos, 40.000 son españoles. Cada seis minutos se produce un ictus en España, según la Federación Española de Ictus. En la actualidad, un 30% de los pacientes con ictus presenta un problema de discapacidad que se manifiesta con parálisis, problemas de equilibrio, trastornos del habla y déficits cognitivos. De hecho, sólo el 40% de los enfermos pueden valerse por sí mismos. Se produce una paralización temporal de una parte del cuerpo que puede ser recuperada total o parcialmente. Estos datos, ofrecen una idea de la importancia de investigar en torno a cualquier avance que pueda mitigar los efectos de esta y otras enfermedades cerebrovasculares.

Por su parte, el grupo de Neuroingeniería Biomédica de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y el Servicio de Rehabilitación del Hospital General Universitario de Alicante han realizado las primeras pruebas sobre pacientes de un brazo robótico que, a través de las señales cerebrales, mejora la rehabilitación de miembros superiores de personas con problemas motores a causa de este tipo de lesiones cerebrales. Como explica el director del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la UMH, José María Azorín, al frente del proyecto, el sistema ayuda a los pacientes en los movimientos de extensión y flexión del brazo.

El robot no mueve el brazo de estos pacientes de forma automática, por el contrario, el afectado debe generar una tarea cognitiva que produzca el movimiento. Como explica Azorín, se ha demostrado que el proceso de rehabilitación mejora si el paciente está implicado cognitivamente en la tarea. “Unimos su cerebro directamente con su brazo a través de un canal externo –la interfaz cerebral- y el robot, que es el que responde a la estimulación”, añade el experto.

La interfaz está diseñada por el grupo de investigación de la UMH, mientras que el exoesqueleto robótico es fruto del Instituto Cajal de Madrid (centro de Investigación en Neurobiología perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas). El robot es un sistema híbrido: una estructura que sostiene el brazo de la persona, quien también lleva incorporado un brazalete encargado de la estimulación eléctrica a través de sensores. “Lo que genera el movimiento del brazo es el propio músculo de la persona, que ha sido estimulado eléctricamente”, explica el director.

Una vez comprobado que el sistema funciona, la investigación se encuentran en estos momentos en proceso de registro y análisis de todos los datos recogidos de los cuatro pacientes con discapacidad motora que han colaborado en las pruebas. Más adelante se conocerá el porcentaje de éxito concreto obtenido. Como explica Azorín,  se trata de una prueba de usabilidad, pero para que el sistema pueda convertirse en una herramienta rehabilitadora, hace falta continuar con la investigación y obtener más recursos. “Necesitamos financiación para poder empezar las pruebas clínicas y que el proyecto no quede estancado”, subraya Azorín.

Alicia de Lara

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