Las estrategias de manejo de los residuos sólidos orgánicos afectan de manera distinta a su emisión de gases de efecto invernadero

Un estudio demuestra que el compostaje emite menos gases de efecto invernadero que el almacenamiento convencional de los residuos

Un trabajo de investigación co-dirigido por el profesor de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Raúl Moral y el Basque Centre for Climate Change (BC3) demuestra que las estrategias de manejo de los residuos sólidos afectan de manera distinta a su emisión de gases de efecto invernadero (GEI). El artículo forma parte de la tesis doctoral del investigador del Bc3 Guillermo Pardo, antiguo alumno del Máster de Investigación en Gestión, Tratamiento y Valorización de Residuos Orgánicos de la UMH. Los resultados obtenidos aportan información que podría mejorar la metodología utilizada actualmente por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC),  para estimar las emisiones de los residuos sólidos orgánicos de acuerdo a la estrategia de manejo.

“Nuestro estudio corrobora que el compostaje es preferible frente al almacenamiento”, explica Guillermo Pardo. La investigación apunta que las condiciones en las que se lleve a cabo el proceso de compostaje influirán en su emisión de gases. El experto señala que un buen control inicial es determinante para minimizar el impacto del proceso. Aspectos como la cantidad de agente estructurante que contenga el residuo -por ejemplo, restos de poda-; el ratio de carbono-nitrógeno o los volteos para airear la materia son clave en la emisión de gases. “Cuando se realiza de forma correcta, con las condiciones de partida óptimas, la emisión del compostaje se minimiza”, subraya.  En este sentido, Pardo apunta a la necesidad de conocimiento y cuidado a la hora de gestionar los residuos orgánicos. Además, a juicio del autor, sería interesante que los países contaran con la mayor cantidad de datos posible sobre las actividades de gestión de sus residuos: “Así se podría aplicar factores de emisión más específicos”, subraya el investigador.

Cumplir con Kioto

Para cumplir con el Protocolo de Kioto de mitigación de gases de efecto invernadero, los países han establecido una serie de compromisos. Cuando un país no alcanza esa reducción, debe pagar multas o comprar derechos de emisión de gases de efecto invernadero a otros países. Para el profesor de la UMH y co-director de la tesis de Guillermo Pardo, Raúl Moral, España tiene aún un amplio margen de mejora en la aplicación de la metodología en su inventario de GEI de emisiones provenientes de la agricultura. Las particularidades de los manejos agrícolas en el área  Mediterránea, por ejemplo, no están suficientemente desarrollados en las metodologías que el IPCC indica por defecto  y que España utiliza en sus inventarios. “Sería conveniente establecer grupos de trabajo específicos en España, para la mejora de los inventarios del sector agrícola, incluyendo la gestión de los residuos”, cuenta Moral. De ahí la importancia del artículo de Guillermo Pardo, al demostrar que una evaluación más precisa de las emisiones podría mejorar la estimación para España y el resto de países.

Más información

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) persigue aumentar el conocimiento de las fuentes de gases de efecto invernadero en diferentes actividades, entre ellas la agricultura y la ganadería. Raúl Moral asegura que así se podría confirmar si la forma de estimar la emisión – en la actualidad, se trabaja con el método ‘Tier 1’- es correcta. El profesor de la UMH explica que se trata de una estimación: “Un número determinado de cabezas de ganado porcino emitirá un factor concreto y se pagará en función de ello”. Y continúa: “Si generásemos un nivel de información más intenso, llamado ‘Tier 2’, podríamos tener una foto más exacta de lo que emitimos”. Para alcanzar este nivel, es necesario desarrollar mediciones reales asociadas a prácticas de manejo.

“Hasta hace poco, no se había hecho mediciones para estimar las emisiones del suelo en clima mediterráneo”, apunta el profesor de la UMH. Por eso, Moral precisa que los factores de emisión utilizados en las metodologías  internacionales del IPCC son más adecuados para climas de tipo atlántico, en los que el suelo puede estar encharcado en más momentos del año. Estas condiciones anaerobias, señala el profesor, son las que favorecen la emisión de los gases de efecto invernadero N2O y CH4. “De hecho, hay estudios de meta-análisis que demuestran que, en España, al menos los cultivos en secano emiten menos N2O que lo estimado por los factores internacionales y menos que los sistemas en regadío”, apunta.

El meta-análisis

Para llevar a cabo su investigación, los expertos han empleado una técnica de análisis estadístico conocida como meta-análisis. Se trata de una recopilación de todos los estudios realizados en el mundo en materia de emisión de gases de efecto invernadero durante el tratamiento de residuos orgánicos. Los trabajos se caracterizan de acuerdo con el tratamiento y las medidas que se hayan utilizado en la gestión de los diferentes residuos. Por ejemplo, qué sucede si se almacena y no se trata, o qué pasa cuando se composta en función de si se voltea o si se aporta un aditivo. Y su efecto se analiza en conjunto de manera ponderada.

“Se trata de reunir los resultados de varios estudios en una sola estimación con cierto efecto recopilatorio”, explica Guillermo Pardo. Al final, se obtiene un dato, media o valor, que no se puede lograr con una revisión clásica. A través del tratamiento estadístico de datos, se puede determinar si las diferencias apreciadas son significativas de una manera global. “El meta-análisis permite sacar conclusiones profundas”, señala.

Raúl Moral explica que el artículo ha contribuido a demostrar que los preconceptos teóricos sobre la emisión de las prácticas de manejo y gestión de los residuos no funcionan en climas mediterráneos y tampoco a nivel global. Por su parte, Guillermo Pardo asegura que su trabajo, aunque preliminar, sugiere la necesidad de un avance en la metodología de estimación. “A medio plazo, el camino es identificar de forma detallada cómo y de qué manera se gestionan los residuos orgánicos”, subraya Guillermo Pardo.

 

Belén Pardos

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