Fernando Borrás: “Estar a la cabeza en cuanto a productividad de la investigación demuestra el trabajo duro de los profesores”

El Ranking de 2011 en producción y productividad en investigación en las universidades públicas españolas, elaborado por las universidades de Granada y Zaragoza y publicado el pasado mes de enero, sitúa a la Universidad Miguel Hernández (UMH) en el cuarto puesto en cuanto a productividad. Fernando Borrás, vicerrector de Investigación, considera que estar entre los diez primeros en los tres últimos años es un síntoma de que los investigadores están trabajando duro.

¿Qué fiabilidad ofrece este tipo de rankings?

El ranking está midiendo resultados cuantificables, de ahí su fiabilidad: las publicaciones en revistas de alto prestigio y los tramos de investigación, ambos cuantificables, ya que conllevan un examen de la calidad del trabajo. También la variable que mide los proyectos de I+D, que indica cuánto dinero captura la universidad (en un concurso competitivo). Así como las becas FPU, relacionadas tanto con el curriculum del alumno, como con la carrera investigadora del tutor.

¿Y qué hay de los doctorados con mención hacia la excelencia?

Ahí es donde la UMH aparece en un puesto más bajo. Ahora ya hemos hecho los deberes, se han presentado nueve programas de doctorado estructurados para conseguir la excelencia. Nos hemos dado cuenta de que hay que apostar por los programas de alto nivel. Lo que se consigue ampliando el espectro. La ciencia avanza en grupo, en equipos, y estos han de estar cohesionados y dirigidos.

Al final existe una relación entre todos los criterios.

Efectivamente. Si no tienes publicaciones, no tienes proyectos. Si no tienes sexenios, no tienes becarios FPU… Salvo quizá el tema de las patentes.

Porque su valoración es algo más compleja…

En el tema de las patentes es muy difícil establecer comparativas con otros países. Se hace teniendo en cuenta las patentes concedidas y en explotación, porque constituyen un elemento objetivo de que realmente la ciencia se traspasa. El resto de la trasferencia no resulta tan cuantificable. Pero es cierto que en este criterio debería incluirse también la investigación contratada. Nuestro objetivo es que donde no se hace patente, se pueda estructurar el pensamiento para hacer transferencia. Esa es una discusión que viene de largo: la universidad hace investigación, hace desarrollo y también innovación. Es lo que recibe el nombre de “i pequeñita”. En otros países lo tienen claro. En EEU, por ejemplo, la empresa y la universidad trabajan de forma conjunta… Algo que aquí en España es mucho menos común.

¿Y a qué se debe esa falta de cohesión entre la universidad y la empresa?

La universidad española ha vivido muchos años alejada del entramado empresarial, mientras que en otros países -anglosajones o del norte de Europa- tenían clara la necesidad de que universidad y empresa estuvieran en contacto, de ahí su desarrollo. Cómo se va a poder competir con una empresa alemana si ésta tiene subcontratados con la universidad los departamentos de I+D. Los recursos humanos destinados a la innovación y el desarrollo en estos casos son mucho más numerosos. Mientras que aquí las empresas tienen sus propios departamentos de I+D que tienen que pagar. De acuerdo que la empresa correrá con el cargo de la contratación de dicho servicio, pero nunca será lo mismo.

¿Y cuál es la estrategia para alcanzar dicha colaboración?

Dos vías. La primera, promover estancias de profesores en empresas, algo que conllevaría un cambio en la evaluación del profesor universitario, es decir, que este tipo de estancias tengan valor, igual que lo tienen las estancias de investigación en universidades. E incluso que los profesores pudieran participar en los consejos de administración de las empresas, para favorecer que los investigadores adoptaran una mentalidad más empresarial, algo que aquí solo es posible si es el propio profesor el que ha creado la empresa. Esto conlleva un cambio importante de mentalidad.

¿Y la segunda vía?

La otra parte de la estrategia es apostar por el emprendimiento universitario. Ayudar a los estudiantes a que creen empresas en el entorno de la universidad, que es el concepto de la Marató de Creació d’Empreses o de la Nau de la Innovació. Porque si esa empresa que nace ha recibido el apoyo de la Universidad, la verá de forma diferente y existirá la posibilidad de redirección y colaboraciones futuras.

¿Qué campos son los que empujan con más fuerza para que la Universidad ocupe ese cuarto puesto en productividad en la investigación?

Es fruto de que todas las áreas estén funcionando bien, ya que el ranking divide la productividad entre todos los funcionarios. Si hay que apuntar algún área en concreto, mencionaría el campo de la salud, el área de la agronomía y de alimentación, las ingenierías… Pero también bellas artes y las ciencias sociales. Como digo, es cosa del conjunto. Los profesores disfrutan con lo que hacen, es algo más allá de un trabajo. La clave es ser capaz de monetizar esa motivación y que, a su vez, tenga un retorno rápido a la empresa para que ésta sea más competitiva. Así es como se alcanza el sistema perfecto.

Alicia de Lara

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