Día Internacional de la Mujer

La profesora del Área de Historia de la Ciencia de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Rosa Ballester repasa algunos de los hechos históricos determinantes en el ámbito de la incorporación de la mujer a la ciencia. Ballester asegura que los historiadores suelen huir de la etiqueta “la primera” científica, porque se trata de procesos complejos. Según la profesora de la UMH, aunque haya registros históricos de algunos descubrimientos, mucha de la información relacionada con las mujeres investigadoras no llegaba a ser conocida. Aunque el avance ha sido lento y todavía no hay equidad, Rosa Ballester considera que en los últimos decenios el cambio ha sido sustantivo.

¿Qué se sabe de la primera mujer científica?

No podemos hablar de una persona, sino de condiciones que se dan en un momento determinado que permiten a una mujer hacer ciencia. La película Ágora de Alejandro Amenábar nos puso en conocimiento de la matemática Hipatia de Alejandría, quien podría señalarse como pionera. En el sentido estricto del término, las primeras mujeres que practican ciencia con un cuerpo de conocimientos y técnicas se remontan al siglo XVIII, sobre todo matemáticas y astrónomas, como la alemana Maria Winkelmann, que sería probablemente la pionera. Es más tarde cuando realmente empiezan a incorporarse las mujeres a la ciencia, a finales del siglo XIX y principios del XX. También es destacable la figura de Marie Curie o alguna de las otras muchas mujeres que aparecen en ese momento. Realmente, es un proceso más complejo que todo esto ya que hay muchas mujeres más que probablemente no conocemos.

 Las mujeres hicieron muchas aportaciones a la ciencia que, en su contexto histórico, no se llegaron a conocer

¿Cuáles fueron sus principales logros?

Aunque Maria Winkelmann descubrió un asteroide, cuando ella intentó presentarlo a la Academia de Ciencias de Berlín no pudo hacerlo por ser mujer. Tuvo que atribuirlo a su marido, ya fallecido, quien había sido compañero suyo en el mundo de la ciencia. En el caso de Marie Curie, tampoco la dejaron entrar en la Academia de las Ciencias Francesas.  Las mujeres hicieron muchas aportaciones en contextos históricos que, en ocasiones, no se llegaron a conocer. En estos últimos años, se están redescubriendo los trabajos de estas científicas.

¿Qué barreras encontraban?

En el caso español, la ley reguladora de la enseñanza, como conocida como Ley Moyano, instaura en 1857 la educación primaria obligatoria para todos, aunque muchas niñas seguían dedicándose a labores domésticas. La entrada a la universidad en España no se produce hasta finales del siglo XIX, a pesar de que se creó en la Baja Edad Media, siglos XIII y XIV. En España, en 1888 se tiene la primera noticia de una mujer que entra en la carrera de Medicina, pero costó 15 años más que pudieran llegar ejercer. Lo mismo sucede con los estudios de doctorado, ya que hasta las primeras décadas del siglo XX no se producen. Las mujeres prácticamente no se incorporan a las universidades hasta el siglo XX.

¿Quién fue la primera mujer que se dedicó a la medicina?

En el sentido amplio del término hay una larga tradición porque incluso antes de la Edad Media hay mujeres sanadoras. En concreto, en la Baja Edad Media suele citarse a la monja alemana Hildegarda de Bingen, quien escribió una obra sobre remedios medicinales. No se puede decir que fueran médicas en sentido estricto, porque no lo son hasta que no estudian formalmente en una facultad de medicina. Pero como sanadoras, las mujeres han desempeñado este papel desde el principio de los tiempos. Con cierto nivel de conocimiento, en la antigüedad clásica, podemos citar a la misma Hipatia. Pero el cuidado a los enfermos ha sido una tarea femenina tradicionalmente.

A mi entender no se ha alcanzado un nivel de equidad en ciencia, pero la mejora es muy sustantiva

¿Cómo ha evolucionado el papel de la mujer en el sistema educativo de ciencia, tecnología y política científica en la Unión europea?

Ha costado mucho, pero en los últimos años la incorporación de la mujer a las carreras universitarias de ciencias como Medicina es un hecho. Sobre todo, a partir de los años 60 del siglo XX, el número de mujeres que entran en las carreras científicas se multiplica. De hecho, ahora mismo en la facultad de medicina de la UMH tenemos más mujeres. Si hablamos de puestos en el sistema científico, como investigadoras principales de proyectos o directoras de departamento, las cifras son más bajas. En la universidad española, en Medicina, somos un 20% de catedráticas.

¿Qué iniciativas se han puesto en marcha para promover la equidad?

A nivel europeo ha habido iniciativas interesantes. Por ejemplo, hay una red europea que creó un grupo de trabajo sobre las mujeres y la ciencia. Este equipo elaboró un informe con el objetivo de promover la excelencia mediante la integración de la igualdad entre géneros. El enfoque es que la infrarrepresentación no es sólo un problema de desigualdad, sino que la incorporación de las mujeres a la ciencia es positiva. Se trata de un recurso humano, con formación, cuyas aportaciones no se pueden desestimar. Uno de los requisitos europeos actuales es que en los equipos de investigación haya una representación paritaria. Por ejemplo, el CSIC se creó en 2001 una comisión que se llama ‘Mujeres y ciencia’ que ha elaborado informes sobre mujeres que participan en proyectos, que están en cátedras, que son editoras de revistas científicas…con datos muy reveladores. El cambio ha sido espectacular en los últimos decenios. A mi entender no se ha alcanzado un nivel de equidad, pero la mejora es muy sustantiva.

 

Rosa Ballester es profesora del Dpto. de Salud Pública, Historia de la Ciencia y Ginecología UMH
Rosa Ballester es profesora del Departamento de Salud Pública, Historia de la Ciencia y Ginecología de la UMH
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