CREA ayuda a personas con trastornos de la conducta alimentaria

CREA son las siglas del Centro de Rehabilitación Emocional y Alimentaria, una spin-off puesta en marcha por tres profesoras de Psicología de la UMH que tiene como principal objetivo  rehabilitar a pacientes con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). María José Quiles Sebastián, Yolanda Quiles Marcos y Lidia Pamies Aubalat investigan para aplicar un programa pionero londinense que mejora las habilidades sociales en los cuidadores de pacientes con TCA. Según explica María José Quiles Sebastián, CREA será un centro con varias vertientes: por un lado asesoramiento y consulta individual a familiares y a pacientes; por otro, un comedor terapéutico con centro de día; la tercera vertiente será la promoción y la prevención aplicada a centros educativos.

Los pacientes con TCA, cuando están en una situación de desnutrición en la que su vida corre peligro, son ingresados en la unidad de trastornos alimentarios del hospital de Sant Joan d’ Alacant. Una vez que se produce la recuperación, esos pacientes son dados de alta. “Es necesario un recurso intermedio para la completa rehabilitación, que es lo que se ofrecerá desde CREA”, explica Quiles Sebastián. El apoyo más fuerte se proporcionará desde el centro de día. Este recurso permite que los pacientes acudan para realizar las comidas principales en un ambiente seguro y terapéutico; además obtendrán tratamiento a través de diversos talleres: de autoestima, de relajación, de habilidades sociales, etc.  “También recibirán las consultas individuales especializadas que sea necesario”, explica la profesora. “Ya sea apoyo psiquiátrico, nutricional, de enfermeros o educadores”, aclara. Un tratamiento integral que incluya también a las familias.

El TCA es un problema que afecta sobre todo a adolescentes, aunque cada vez se está detectando en edades más tempranas, también es más común en mujeres que en hombres.  Los factores que lo producen son múltiples pero pueden agruparse en predisponentes, precipitantes y mantenedores. Los factores predisponentes son aquellos que hacen a las personas más vulnerables a sufrir este trastorno: familias con niveles de exigencia muy elevados o en las que hay una preocupación exagerada por la imagen y la dieta. Los factores precipitantes derivan de una situación estresante: burlas por cuestiones del aspecto físico, frustraciones personales o cambios importantes en la familia. Los factores mantenedores son aquellos que favorecen la agravación de los síntomas: inseguridad, miedo al rechazo social, etc.

La idea de CREA, por tanto, es aplicar un tratamiento a los pacientes desde una perspectiva interdisciplinar, pero también a los familiares o cuidadores. Cuando en una familia un miembro sufre TCA, todas las conversaciones y actividades giran en torno a esa enfermedad. Por ello en CREA se ofrecen herramientas comunicativas para que los cuidadores aprendan a apoyar al enfermo y este pueda salir adelante. El propósito es crear un tratamiento donde toda la familia vaya a una con el paciente.

 

Lorena Santos

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