José Manuel Villa: “La astronomía nos rodea de noche y de día”

José Manuel Villa dirige el Área de Astronomía del Museo Didáctico e Interactivo de Ciencias de la Vega Baja del Segura (MUDIC), ubicado en la sede de Desamparados del campus de Orihuela de la Universidad Miguel Hernández(UMH) de Elche. Con motivo del Año Internacional de la Luz, el MUDIC ha organizado diferentes actividades de divulgación científica. Entre ellas, la observación pública del eclipse de sol del pasado 20 de marzo. Villa señala la importancia de acercar la astronomía a la sociedad para conocer la historia y el funcionamiento del sistema solar donde desarrolla la vida.

¿Cómo se predice la aparición de un eclipse de sol?

Debemos remontarnos a los tiempos de los caldeos en Babilonia, cuando registraban con detalle los eclipses a través de los siglos. Aunque no sabían con certeza el motivo, comprobaron que se repetía un patrón y podían hacer predicciones.

¿De qué patrón se trataba?

El periodo duraba 18 años más 11 días, aproximadamente, y se denominó ciclo de saros. En la actualidad, los conocimientos de la mecánica celeste nos han permitido saber el porqué. Para que se produzca un eclipse total, el sol, la luna y la tierra deben estar en la misma línea. Además, la luna debe estar en fase nueva y encontrarse en un nodo lunar, que es la intersección de la órbita de la luna con la eclíptica -plano que forma la órbita de la tierra alrededor del sol-. El plano de la órbita lunar está inclinado 5 grados respecto a la eclíptica, y la intercepta en dos puntos que se llaman nodos.

Y, para que todo esto se produzca, deben darse circunstancias concretas.

La luna tarda 27’2 días en pasar de nuevo por el mismo nodo, es decir, en cruzarse con el plano que forma la tierra alrededor del sol -mes draconítico-. Y tarda 29’5 días en repetir la fase, de luna nueva a luna nueva -mes sinódico-. Por su parte, el sol tarda 346’62 días en estar en línea con uno de los nodos lunares. Para que suceda todo esto, se necesita 18 años, 11 días y 8 horas. Las 8 horas sobrantes provocan que el eclipse no se produzca siempre en el mismo sitio; la tierra avanza en su rotación y, por ello, el siguiente eclipse se desplaza geográficamente 120 grados. El famoso eclipse total que se produjo en París en 1999 se repetirá de nuevo en 2017, pero en otro lugar, pasará por EEUU porque la Tierra avanzará 120 grados en esas 8 horas, la diferencia aproximada de longitud que hay entre EEUU y Francia. Cada 54 años, aproximadamente, coincide la posición geográfica. Existen varios ciclos saros activos que se solapan entre ellos, de manera que todos los años hay eclipses en alguna parte del mundo.

La astronomía nos rodea de noche y día

¿Por qué cambia la duración de un eclipse?

Un eclipse puede ser parcial o total. El cono de sombra que toca la Tierra se llama umbra. Alrededor existe una sombra más extensa y clara, la penumbra, que es donde se ve el eclipse parcial. La banda de totalidad (umbra) se mueve con la rotación de la tierra. En los eclipses totales, la duración oscila entre un mínimo de 2 minutos y un máximo de 7. Porque la órbita de la luna no es circular, sino elíptica, y, por tanto, no está siempre a la misma distancia de la Tierra. Si está más cerca –perigeo- el tamaño aparente de la luna es mayor que el del Sol y el eclipse dura más. Cuando está más lejos -apogeo-, el punto de la órbita está más separado y el tamaño aparente es menor. Incluso no logra ocultar al sol completamente, se produce un eclipse anular en el que se ve un anillo de sol, con la luna en el centro.

¿Qué son las perlas de Baily?

Solamente se pueden ver cuando hay un eclipse total, unos segundos antes de que la fase sea completa. Se trata de una cadena de puntos brillantes de luz que aparece alrededor de la luna en los momentos en que el eclipse de sol todavía no ha llegado a su totalidad. Están causados por la luz solar, que brilla a través de las montañas y valles lunares, y deben su nombre a Francis Baily, quien las describió en el eclipse solar de 1936.

Al producirse el eclipse de sol, ¿por qué parece que ambos cuerpos tengan el mismo tamaño?

El sol está 400 veces más lejos que la luna, pero es 400 veces más grande. Si los ves en el cielo, el tamaño aparente de ambos es muy similar, medio grado. Como curiosidad, la luna se separa un poco de la Tierra cada año. Llegará un momento en que no habrá eclipses totales, serán anulares porque la luna no conseguirá tapar el sol completamente, al alejarse su tamaño aparente será menor que el del sol.

La carrera espacial ha permitido un importante avance tecnológico

¿Por qué es necesario utilizar cristales específicos para visualizar los eclipses? ¿Cuándo surge esta práctica?

Nunca se debe mirar al sol directamente y menos cuando hay eclipse. Si se mira en cualquier otro momento, se aparta rápido la vista. Sin embargo, si se sabe que hay un eclipse se intenta forzar la vista para verlo. Esto es todavía más perjudicial porque puede provocar quemaduras en la retina que, además, son indoloras y no se perciben. Es importante utilizar filtros homologados para ver el sol que dejan pasar solo una diezmilésima parte de la luz solar. Nunca hay que mirar al sol, ni con gafas de sol ni con cristales ahumados. Una de las causas que provocó la ceguera a Galileo fue mirar tanto al sol.

¿Hay alternativas a este tipo de filtros?

Se deben mirar con los filtros específicos, aunque hay algunas formas alternativas de mirarlo de forma indirecta. Por ejemplo, con una caja grande, se hace un agujero muy pequeño y en el fondo puede verse el sol proyectado, la conocida cámara oscura. También con un espejo pequeño, se puede proyectar el eclipse en una pared situada a unos a 6 o 7 metros de distancia.

Respecto a la forma de observación, ¿hay cambios si se trata de sol y de luna?

Hay cambios grandes. Dos fundamentales, el eclipse de luna no supone ningún peligro para la vista. Además, en este caso, como la tierra es tan grande comparada con la luna, si el eclipse es total, prácticamente se ve desde cualquier punto del hemisferio donde sea de noche. En el caso del eclipse de sol, además de las precauciones que se debe tomar para su observación, cambia mucho según la latitud.

¿Cómo afectan los eclipses a los animales?

Reaccionan de forma extraña. Por ejemplo, las gallinas se cobijan en el gallinero porque piensan que ha anochecido, incluso algunas plantas cierran sus flores.

¿Y a los seres humanos?

Un eclipse es una experiencia única que nos vincula a los tiempos mágicos de nuestros antepasados. Antes se atribuía a algo mágico, extraordinario e inexplicable. En la actualidad, los conocimientos científicos han restado parte de la magia. Pero, se trata de un fenómeno tan inusual y difícil de contemplar -deben pasar 54 años para que coincida en la zona geográfica- que no debemos perdérnoslo.

¿Cómo valora el conocimiento general de la astronomía por parte de la sociedad?

En la antigüedad,  la astronomía jugaba un papel importante en agricultura. Labores como la siembra o fenómenos como las crecidas de los ríos, se calendarizaban según los eclipses. En la actualidad, la astronomía ha perdido la importancia cotidiana porque para predecir una crecida no necesitamos saber la posición de una estrella. Sin embargo, la carrera espacial ha permitido un importante avance tecnológico a través de dispositivos como GPS, móviles o satélites. Además, la astronomía trata de resolver cuestiones sobre la formación del universo o las posibilidades para la vida en otros planetas.

¿Cuál es el perfil del público que acude a las observaciones que organiza el MUDIC?

Sobre todo, personas con curiosidad y ganas de aprender. Conocer lo que se tiene alrededor es una buena filosofía de vida y la astronomía nos rodea de noche y día.

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JM Villa MUDIC
JM Villa dirige el Área de Astronomía del MUDIC

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Belén Pardos

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