La descripción del genoma de esta especie es un hito científico, pues pocas tortugas han sido estudiadas a este nivel. Estos resultados ayudarán a entender su evolución y longevidad.
El águila perdicera no pudo haberse establecido en el Mediterráneo con anterioridad a la llegada de los primeros Homo sapiens porque la presión competitiva ejercida por el águila real y otras especies sería entonces demasiado asfixiante. Sin embargo, la ventaja que supuso en su día para el águila perdicera el vivir en cercanía con los humanos se ha vuelto hoy día en su contra.
Los investigadores sostienen que uno de los principales mecanismos por los que la fragmentación del paisaje provoca la extinción es porque da lugar a poblaciones más pequeñas