Regreso al Apolo XI 50 años después

Incertidumbre, expectación e ilusión recorrieron los cuerpos de millones de personas en la madrugada del 21 de julio de 1969. Eran las 3:56 de la madrugada, hora española, y millones de espectadores estaban reunidos frente al televisor para contemplar un hecho histórico: la llegada del hombre a la Luna. Hace 50 años el mundo entero contuvo la respiración cuando la tripulación de la nave Apolo XI empezó a avanzar por la superficie lunar. 

El primero en poner un pie en la Luna fue el astronauta americano Neil Armstrong, seguido de Edwin Aldrin y Michael Collins. Esta misión espacial fue un gran logro a nivel científico y tecnológico. Pero también tenía unas intenciones políticas y propagandísticas fruto del enfrentamiento entre estadounidenses y soviéticos durante la Guerra Fría. Con el programa Apolo XI, Estados Unidos intentó superar a los soviéticos, quienes habían sido pioneros en enviar satélites en órbita y llevar a bordo a una perra llamada Laika mediante el programa Sputnik.

Los americanos querían demostrar su ventaja científica y la mejor forma de hacerlo era dando una cobertura mediática al acontecimiento. Para ello, se optó por los medios audiovisuales, a los que se veía como los idóneos para influir en la opinión pública. La televisión se popularizó en los años 50 en Estados Unidos y, una década después, ya era un medio consolidado en este país.

Para la retransmisión del viaje espacial, más de 1000 personas participaron en el proceso de producción. Así, se instaló una red de 20 satélites terrestres sobre el Atlántico, el Pacífico y el Índico, colocados de forma equidistante. Una de las tres estaciones terrestres estaba ubicada en Goldstone, otra en Camberra y la última, en Madrid. A pesar de que las tres fueron necesarias para que la misión se pudiese visualizar con éxito, la antena de Australia fue la que capturó las imágenes que dieron la vuelta al mundo. La misión espacial del Apolo XI se vio en todo el mundo salvo en la Unión Soviética y China. El despliegue mediático permitió que más de 530 millones de espectadores, según aproximaciones de la NASA, presenciasen este hecho histórico.

En Estados Unidos, el periodista Walter Cronkite retransmitió durante 17 horas en la CBS para los 125 millones de espectadores americanos que vieron el acontecimiento, según la revista Broadcasting. En este momento, España se encontraba atrasada respecto a otros países como Estados Unidos, puesto que sólo había unos tres millones de televisores. De esta forma, los españoles que no quisieron perderse el acontecimiento tuvieron que verlo en compañía.

Jesús Hermida fue el corresponsal de TVE que, desde el Centro Espacial de Houston, en Estados Unidos, dio voz a este acontecimiento en España. Como pasó en la mayor parte de los países europeos, España únicamente tenía una televisión estatal, por lo que todo el país vio la misma retransmisión.

En un principio, la NASA no estaba dispuesta a llevar cámaras a la misión, ya que lo consideraba un peso extra innecesario que se podía utilizar para llevar otros aparatos que pudiesen resultar más útiles para los astronautas. No obstante, los intereses políticos y la necesidad de mostrar a los estadounidenses cómo se estaban invirtiendo los impuestos llevaron a la agencia espacial a permitir la retransmisión. Las imágenes capturadas que se emitieron en los medios pudieron haberse perdido para siempre, debido a las filtraciones de óxido de etileno sobre la película. Afortunadamente, esto sólo afectó al revelado de las fotografías de prueba y se pudo solucionar el problema sin dañar las que hoy día se conservan. Así, se puede revivir esa madrugada de 1969 una y otra vez.

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