¡Guerra al plástico!

Cada año, se producen 400 millones de toneladas de plástico en el mundo. Se encuentra en construcción, mobiliario, envases, cosméticos, ropa… Y el problema es que muy poco se recicla. Los residuos plásticos acaban en las calles, en los montes o en el mar, que recibe anualmente 8 millones de toneladas de plástico. Además de los problemas inmediatos que el vertido de plástico causa a la vida animal y vegetal, el ciclo de la vida del plástico afecta a las emisiones de gases de efecto invernadero y , por lo tanto, agrava la crisis climática.

El primer estudio global de todo el plástico manufacturado se publicaba en 2017. Este primer recuento estimaba que hemos fabricado, en total, 8.300 millones de toneladas métricas de plástico virgen. La producción masiva de derivados plásticos empezó en la década de 1950 y, desde entonces, casi 6.300 millones de toneladas métricas se han descartado como basura; de los cuales solo el 9% se ha reciclado, el 12% se ha incinerado y el restante 79% se ha acumulado en vertederos o ha ido a parar al medio ambiente.

¿Para qué sirve tanto plástico? Un 40% de la demanda de plástico a nivel mundial es de un solo uso. España consumió en 2016 unos 4,6 millones de toneladas de plástico, lo que le convierte el cuarto mayor consumidor de la UE después de Alemania, Italia y Francia, y recicla cerca del 38%. Los españoles consumimos el 10% de los plásticos de un solo uso en Europa. Esto incluye 3.500 millones de botellas de plástico para bebidas, 1.500 millones de tazas de plástico para café, 50.000 millones de colillas de cigarrillos, 207 millones de envases desechables y 5.000 millones de pajitas de plástico. Todos estos productos cuentan con alternativas sostenibles, de menor huella ecológica.

Los plásticos de un solo uso están contribuyendo a acelerar el cambio climático. La producción de plástico contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero en cada uno de los pasos de su ciclo de vida, desde la producción, al manejo y el desecho.

En el año 2050, el plástico supondrá el 13% de la huella de carbono global, el equivalente a 615 centrales eléctricas a carbón. El informe del Centro Internacional para la Ley Ambiental publicado en mayo de 2019 denunciaba que la contribución del plástico al cambio climático sigue acallada. Porque, si bien la contaminación de los mares y océanos forma parte de la discusión pública, el efecto en el calentamiento global de la producción y consumo de plásticos sigue en la sombra.

Además, esta organización advierte que la expansión de las industrias petroquímica y del plástico empeorará el problema. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) derivadas del plástico podrían incrementar hasta un 76% en el año 2050. Según los autores del informe, las acciones a emprender para evitar la mayor catástrofe son:

  • Acabar inmediatamente con la producción de los plásticos de un solo uso o desechables.
  • No invertir en nuevas infraestructuras petroquímicas.
  • Impulsar la transición a comunidades “vertido cero”.
  • Implementar un sistema de pago para quienes contaminan con sus productos, conocido como “responsabilidad ampliada de los productores”.

Todas estas mejoras se deben exigir y negociar a nivel gubernamental, europeo y transnacional. No obstante, algunas acciones recomendadas para los consumidores solo requieren un poco de atención y conciencia:

  • Elegir productos hechos de materiales biodegradables o reciclados en lugar de plásticos: hilo dental biodegradable, en lugar de nylon; peines de madera para el pelo o pinzas para la ropa; esponjas hechas de celulosa; platos, tazones y tazas de cerámica; botellas de vidrio; servilletas de algodón; esterillas de fibra de bambú para yoga.
  • Evitar los productos desechables, usando, por ejemplo, cepillos de dientes o maquinillas de afeitar con cabezas reemplazables; no usar pajitas, bolsas de la compra, botellas de agua, vajilla y cubiertos, bastoncillos de algodón, bolígrafos y encendedores de plástico.
  • Almacenar alimentos sin recipientes de plástico: reemplazar película, bolsas y recipientes de plástico por vidrio, un material inerte que, a diferencia del plástico, no libera ningún contaminante.
  • Evitar jabones y productos cosméticos que contengan microplásticos: comprobar si los ingredientes contienen polietileno, polipropileno o cloruro de polivinilo, todos ellos plásticos.
  • Comprar productos sin envasar: frutas, verduras, quesos, carnes, pescados y otros productos alimenticios vendidos a granel o al peso, y detergentes “de grifo” o sólidos para minimizar el embalaje.
  • Invertir en reciclaje, tanto a nivel doméstico como en los comercios de barrio y los municipios.
  • Ser ciudadanos responsables, evitando los artículos de plástico de un solo uso y desechando todos los residuos (colillas de cigarrillos, paquetes y juguetes de plástico) de manera adecuada para evitar la contaminación de las playas y del medio ambiente.

Si hay una guerra que merece ser luchada y debe ser ganada es la guerra al plástico. Está en juego la salud inmediata del planeta y de las especies que lo habitan, incluida la nuestra.

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