Enrique Roche: “Debemos estimular el optimismo en los mayores”

El catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, Enrique Roche Collado, lidera un proyecto pionero en Europa que persigue aprovechar la estimulación sensorial, a partir del olor y el sabor, con el fin de manejar la alteración nutricional en las personas mayores. El estudio, en el que participarán centros de cinco países, busca mejorar la calidad de vida de la tercera edad y paliar situaciones como la falta de interés por la comida, causada por patologías como la disfagia o el Alzheimer. El experto recomienda estimular los sentidos durante el recorrido vital, para llegar en las mejores condiciones a la última etapa.

¿Qué consecuencias tiene la disminución de la capacidad sensorial?

Se pierde interés por la comida y en esta situación influye muchas veces el entorno. Si los menús son monótonos y el ambiente no es el más propicio -como puede suceder en algunos geriátricos- se puede producir un estado depresivo. El interés por la comida desaparece y surgen carencias nutricionales que pueden agravar otras patologías. Por eso, este tipo de talleres tratan de recuperar el interés por vivir. La estimulación sensorial sumada a la actividad física conlleva un aumento de la calidad de vida. Al motivar a los mayores en un campo, se consigue el mismo efecto en otros. Por ejemplo, si se interesan sobre los alimentos muestran inquietud por cocinar, esto conlleva la ejecución de actividades manuales y el ejercicio de la memoria.

¿Cómo afectan los alimentos al estado de ánimo?

El acto de comer, además de propiciar un ambiente reparador y reponedor del gasto diario desde un punto de vista termodinámico, también supone un estímulo sensorial muy importante. En la cultura mediterránea, cualquier celebración se lleva a cabo con comida porque está asociada a sentimientos. Sin comida no se considera celebración.

Para los mayores, comer carne puede ser difícil por la degeneración física asociada a la edad.

Si existe un problema de masticación o de disfagia -falta de funcionalidad del esófago- es necesario buscar alternativas y suelen ser caras, como los batidos de proteínas. También, existen derivados lácteos con texturas adecuadas de tipo flan, yogur y gel, pero, al tratarse de alimentos procesados, se encarecen.

¿Existen alternativas más asequibles?

Pueden hacerse purés con carne y pescado. Lo que pasa es que la carne más saludable, magra, suele ser más cara. Una alternativa son las carnes de ave (pollo, pavo) y el conejo. También, combinar legumbres y cereales que, aunque son proteínas con menor calidad, se complementan. Según la economía, se debe adaptar la cesta de la compra.

En la cultura mediterránea, cualquier celebración se lleva a cabo con comida

 

Los mayores suelen practicar menos ejercicio, ¿deben reducir la ingesta de hidratos?

Si la actividad física es menor, debe reducirse el total de calorías en general, adecuar el gasto al consumo. Sobre todo, se trata de que haya un equilibrio entre todos los alimentos -hidratos, proteínas y grasas- con el gasto diario. Lo fundamental es no acumular grasa porque es sinónimo de lastre, de falta de movilidad, además de otros problemas. Si se da alguna patología asociada al proceso de envejecimiento, se debe adaptar la dieta a la enfermedad. En caso de pérdida de masa muscular, es recomendable insistir en las proteínas y en la actividad física, sin aumentar la grasa.

Se ha determinado que en ancianos puede aparecer un déficit de vitamina D.

La vitamina D es como una hormona que podemos sintetizar tomando el sol. Los ancianos que salen menos a la calle, disminuyen las posibilidades de hacerlo. La recomendación es que salgan a tomar el sol siempre que sea posible. Esta vitamina es muy importante en el metabolismo óseo. Hay que intentar que en un momento de la vida en que los huesos son más frágiles, estén bien regulados.

La actividad física es fundamental en la tercera edad, ¿pero qué pueden hacer quienes no tienen movilidad?

Depende de cada caso, pero las personas que, por ejemplo, tienen una mala circulación  con las piernas hinchadas y no se mueven, pueden presentar grandes mejoras. Siempre asesorados por profesionales. Es imprescindible dirigirse a especialistas en actividad física y deporte que les pueden ayudar a recuperar facultades  perdidas. Hay ejercicios y programas que permiten que lleguen a ser autónomos cuando antes no lo eran, es espectacular. En la UMH contamos con muchos profesionales en este ámbito y hemos visto resultados muy buenos.

Los especialistas en actividad física y deporte pueden ayudar a recuperar facultades  perdidas

¿Qué recomendaciones da a las familias para estimular la pérdida de los sentidos en los mayores?

Sobre todo, aumentar el optimismo. Considerar la tercera edad como el final de la vida suele ir asociado con la depresión. Quienes no se han cuidado de jóvenes, llegan a la vejez con poca calidad de vida. Lo que pretende nuestro proyecto es aumentar el optimismo de cara a los últimos años. Se puede vivir esta fase vital con calidad, sin ser un muerto viviente. Si no nos hemos cuidado nada, llegaremos muy mal, pero si lo hemos hecho bien, podemos descubrir actividades estimulantes. Se debe buscar la estimulación sensorial, ya sea en un concierto, en el teatro, practicando senderismo o bailes de salón.

¿Cómo se debe recorrer el camino para llegar bien a la vejez?

Con la actividad física y la nutrición como rutinas del día a día.

¿Dieta saludable es sinónimo de dieta aburrida?

No, lo que pasa es que consideramos como dieta equilibrada los vegetales, que más que aburridos, no suelen gustar. Las frutas y las hortalizas son muy ricas en sabores y aromas que, sobre todo en el caso de  los más jóvenes, no se aprecian. En el Levante tenemos una huerta con una variedad inmensa que puede dar una gran riqueza a los platos. Los jóvenes prefieren la comida industrial y se pierde la esencia de los guisos reposados llenos de matices y nutrientes.

Debemos organizarnos el día y dedicar un rato a cocinar y a hacer ejercicio físico

 

Un alto porcentaje de la comunidad universitaria come en las instalaciones, en la cafetería o con lo que traen de casa. ¿Es compatible con una dieta saludable?

Con ciertos conocimientos de nutrición se puede. Se trata de saber qué pongo en la fiambrera, de qué me hago el bocata o qué alimentos combino en los menús de la cafetería.

Entonces, ¿hay que tener unas mínimas nociones de nutrición para comer bien?

La mayoría de veces va asociado, sí.

¿Y las tenemos?

En el colegio se adquieren algunas pero luego no las aplicamos a la realidad. Sabemos que no se puede conducir a más de 120 km/h y lo hacemos, al final nos convencen las emociones. La comida preparada, a base de mucha grasa y marketing, acaba captando al adolescente que en el futuro será joven, adulto y mayor.

¿La falta de tiempo empuja a comer rápido y mal?

El tiempo hay que buscarlo. Es cierto que la sociedad nos exige estar muy pendientes de los horarios, pero es bueno que intentemos organizarnos el día y dediquemos un rato a cocinar y a movernos. Se puede ir a una cadena de hamburguesas de vez en cuando, pero hay que conocer los límites. No debemos perder de vista que el joven de hoy será el anciano de mañana.

 

Enrique Roche, catedrático de Nutrición y Bromatología de la UMH
Enrique Roche, catedrático de Nutrición y Bromatología 

 

 

 

 

 

 

 

Belén Pardos

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Comment (1)

  1. Por favor pasos para organizar talleres de buena alimentacion, que alimentos, que aceite, que frutas debemos continuar comiendo. horarios para sentarse a la mesa y que seamos mas solidarios, sin rencor.
    Me sumo a su opinion de aumentar la ESTIMULACION SENSORIAL.Gracias siga adelante

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